La noche perfila una
sombra en la sierra
su silueta erguida
deambula por ella
férrea envoltura
de alazán de piedra
triste y cabizbajo con ojos
de estrellas.
Un rayo de fuego derribó su
alma
fulminante para y ciega su
carrera.
La nueva pradera de sonrisa
bella
le cosió a la cara de luna
lunera
la mira y la siente como si
no viera
en su cara oculta,
prohibida y negra
contempló un rostro de
rosas y perlas.
Alma roja en
ristre facciones abiertas,
su oculta frescura le
hace más sincera
La luna se infiltra, en su
agua de río
que a pesar del agua, ¡estaba
vacío!
Le crece la fuerza
mirando hacia el cielo:
Lo humano… divino… sueños,
¡lindos sueños!
marcan su camino con sangre y
con lino.





